Número 3/ Semana 3 / Julio 2026
La Película
La Odisea
Dirección: Christopher Nolan (2026)
Ojo, que no te distraigan los grandes oleajes de la tecnología. Esto es una trampa. Nolan a través de sus actores se ha pronunciado feminista, pero ha hecho mierda la grandeza de cada arquetipo femenino de La Odisea. Ya La Edad Media había eliminado del imaginario el concepto de Diosa para reposicionarlo en La Bruja. Y hoy El Vaticano con su plan ecuménico pretende quitarle a la Virgen María su condición de corredentora.
Los arquetipos femeninos no son sólo un tema de mujeres. El arquetipo femenino es el espíritu ordenador y de sabiduría. Hay que permanecer en vigilia ante los bodrios de Hollywood con su discurso buenista con que encubren su agenda sionista.
La Odisea de Nolan sólo es tecnología. Gente como él ya no puede ver porque su alma se la ha vendido a Satán. Nolan ya es del bando que tienen que beber sangre en el Hades para poder mirar a la humanidad y dirigirse a ella. Y en su misera sólo les queda la máquina.
La entrevista / Julieta Montero
Mi amante, el vocablo
Entrevista a la poeta mazatleca Julieta Montero
Todos los caminos que puedan andar con facilidad las poetas en Sinaloa cuando se trata de hablar de erotismo se lo deben a Julieta Montero. En los años ochenta, la poeta mazatleca abrió un sendero con su libro Gramática de la piel, un camino que en aquella época resultaba espinoso y vergonzoso. ¿Cuál fue el costo de esta valentía estética? El prejuicio y el morbo de algunos lectores de ese entonces.
La obra de Julieta Montero, una pequeña parte reunida en Quizás agua (Instituto Sinaloense de Cultura, 2025), muestra la trayectoria amorosa, intelectual e íntima de una hija, de una esposa, de un ser cercano a la muerte y de una poeta que se hace preguntas sobre el quehacer de su oficio.
Su primer libro, Gramática de la piel, fue ganador del Premio Gilberto Owen en 1987 y representó una bomba para la moral y el conservadurismo, no sólo en Mazatlán sino en la Ciudad de México.
Texto: Yendi Ramos
Foto: CORTESÍA de Julieta Montero
El poema
Llego de mis horas a mirar los prismas
Ingrid Valencia